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16/5/20

  • 16.5.20
El Ayuntamiento de Montilla ha autorizado la reanudación de las obras de consolidación de la casa de Teresa Enríquez, un edificio de propiedad municipal, construido en el siglo XVI y situado junto al Palacio Ducal de Medinaceli y el convento de Santa Clara, en el Llano de Palacio, cuya reforma contará con un presupuesto superior a los 246.000 euros.



El pasado 18 de marzo, el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, decretó la paralización de las obras –que lleva a cabo la empresa montillana Construcciones Antroju– en virtud de las medidas extraordinarias que se aprobaron a nivel nacional para hacer frente a la crisis sanitaria del Covid-19.

Transcurrido un mes y medio desde la paralización del proyecto, la empresa adjudicataria presentó ante el Consistorio montillano un anexo al Plan de Seguridad y Salud en el que se recogen "medidas específicas" para minimizar los riesgos de contagio en la obra, toda vez que se solicitaba la reanudación de los trabajos en el entorno del Llano de Palacio.

"El comienzo de estas obras es importante porque suponen la rehabilitación de un edificio histórico, de especial relevancia para Montilla", apuntó el alcalde, Rafael Llamas, quien hizo hincapié en la "apuesta del equipo de gobierno" por la conservación del patrimonio cultural e histórico, así como "la dinamización de la economía montillana", a partir de obras públicas financiadas con fondos municipales.

Las actuaciones, que cuentan con un plazo de ejecución de ocho meses, tienen una "gran complejidad", según explicó la teniente de alcalde de Infraestructuras, Urbanismo y Medio Ambiente, Raquel Casado, quien detalló que esta primera fase "se centrará en la consolidación de cubiertas, envolventes y estructuras portantes que garanticen la estabilidad del edificio, mientras que en una fase posterior se adaptará el inmueble para su uso definitivo".

La casa de Teresa Enríquez está en el entorno de protección del convento de Santa Clara, declarado monumento histórico-artístico de carácter nacional y Bien de Interés Cultural (BIC). La Ley de Patrimonio establece que este tipo de monumentos cuentan con un entorno de protección que alcanza los 50 metros en suelo urbano y los 200 metros en suelo urbanizable y no urbanizable, por lo que el inmueble está incluido en el entorno de protección de Santa Clara.

La vivienda, que lleva décadas deshabitada, cuenta con dos plantas de altura sobre una parcela de 494 metros cuadrados. Se organiza con un cuerpo principal de dos crujías paralelas a la fachada, datado en el siglo XVIII, y un patio trasero con el cuerpo de escalera, de comienzos del siglo XX. El edificio cuenta con una estructura de muros de carga de mampostería y tapial.



Por la disposición del tejado y los huecos existentes, el inmueble contó en su origen con una fachada al este, donde se alza actualmente un edificio de viviendas que se levantó sobre el solar de las desaparecidas Bodegas Ortiz Ruiz.

La casa se encuentra sin uso y en mal estado de conservación desde hace décadas. De hecho, ha perdido gran parte de su solería y de sus carpinterías interiores. En una dependencia de planta baja situada al norte, con fachada hacia el convento de Santa Clara, el Ayuntamiento de Montilla ubicó hace algunos años un Punto de Información Turística que también permanece cerrado.

Un enclave histórico

Teresa Enríquez de Córdoba –o Enríquez Pacheco, según otros autores– nació hacia 1495. Hija de Pedro Fernández de Córdoba, primer marqués de Priego, y de Elvira Enríquez de Luna, vivió en Montilla, en las casas que hizo construir la marquesa doña Catalina, su hermana mayor, entre su propio palacio y el monasterio de Santa Clara.

El Ayuntamiento de Montilla se hizo con la propiedad del inmueble en en el mes de junio de 2004 y, desde entonces, ha barajado la posibilidad de ubicar en la conocida Bodega de los Gigantes, situada en la parte interior de la vivienda, la sede de la empresa Aguas de Montilla, la Oficina Municipal de Turismo o, incluso, el Archivo de Protocolos. El edificio, además, acogió la primera sede de la congregación salesiana en el mes de octubre de 1899, hasta su traslado al año siguiente a los terrenos adquiridos en la calle Tarasquilla –actual calle Beato Miguel Molina–.

J.P. BELLIDO / I. TÉLLEZ
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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