Soy consciente de que en nuestro país no ha arraigado la denominada música country de las tierras del norte de América y que es una minoría quienes la han ido siguiendo a partir del mítico programa Toma Uno de Manolo Fernández en RNE (actualmente con la denominación de Radio con Botas, en formato pódcast).
Por mi parte, puedo inscribirla dentro de mis favoritas, teniendo en cuenta que mi inicial aproximación a este tipo de música se produjo en los años de estudiante de Arquitectura, cuando escuchaba a Johnny Cash y a Emmylou Harris, dos de las grandes voces de este género.
Y si hoy escribo sobre este tipo de música se debe a que el pasado 25 de agosto falleció Dolly Parton, una de las míticas estrellas, a la edad de ochenta años, conocida tanto en su faceta de cantante como, en menor medida, la de actriz cinematográfica.
Puesto que hay un excelente documental reciente sobre su trayectoria, Dolly Parton: la reina del country, evito extenderme, por lo que brevemente indicaré algunos de los puntos más destacados de su biografía. Personalmente, dentro de su extensa discografía, destacaría su elepé The Grass Is Blue, en el que se muestra como una gran conocedora de la música tradicional blanca americana como es el bluegrass. Tampoco puedo olvidar el par de álbumes grabados con Emmylou Harris y Linda Ronstadt que con los títulos de Trio y Trio II.
Pero si ha habido una canción, dentro de los cientos que firmó como autora, que llegó a hacerse enormemente popular fue “I Will Always Love You” (“Siempre te amaré”) y que vio la luz en el disco Jolene de 1974. Curiosamente, este tema se hizo enormemente popular en la voz de Whitney Houston, apareciendo como parte de la banda sonora de El guardaespaldas, de 1992, es decir, dieciocho años después de que fuera grabada por su autora. Su éxito fue rotundo, ya que se venderían nada menos que 15 millones de copias, alcanzando el número uno de quince países. Así pues, merece la pena que de nuevo escuchemos la impresionante interpretación de Whitney Houston.
Quien haya visto la película protagonizada por Kevin Costner y la cantante puede pensar que es una canción de despedida entre dos enamorados; no obstante, cuando Dolly Parton la grabó estaba pensando en el adiós que le hacía a su mentor musical Porter Wagoner, pues quería seguir su propio camino y no estar atada a ser segunda voz de un dúo, tal como aconteció en sus inicios.
De todos modos, a Porter Wagoner le emocionó la despedida que le hacía su discípula con esta canción, entendiendo que, aunque le doliera su marcha, tenía razón, ya que poseía una fuerte personalidad y un enorme talento necesarios para construir su propio camino. Y ahora me parece razonable que escuchemos la conocida canción en la voz original de Dolly Parton, pues, a pesar de su sencillez, también es emocionante en su voz y letra.
No me extiendo más, ya que, a fin de cuentas, lo que pretendo realizar es un breve escrito en homenaje a esta mujer que fue capaz de abrirse paso en un campo dominado por el mundo masculino, como es la música country, al tiempo que alejar algo de los tópicos que equivocadamente se forjaron alrededor de su figura.
Por mi parte, puedo inscribirla dentro de mis favoritas, teniendo en cuenta que mi inicial aproximación a este tipo de música se produjo en los años de estudiante de Arquitectura, cuando escuchaba a Johnny Cash y a Emmylou Harris, dos de las grandes voces de este género.
Y si hoy escribo sobre este tipo de música se debe a que el pasado 25 de agosto falleció Dolly Parton, una de las míticas estrellas, a la edad de ochenta años, conocida tanto en su faceta de cantante como, en menor medida, la de actriz cinematográfica.
Puesto que hay un excelente documental reciente sobre su trayectoria, Dolly Parton: la reina del country, evito extenderme, por lo que brevemente indicaré algunos de los puntos más destacados de su biografía. Personalmente, dentro de su extensa discografía, destacaría su elepé The Grass Is Blue, en el que se muestra como una gran conocedora de la música tradicional blanca americana como es el bluegrass. Tampoco puedo olvidar el par de álbumes grabados con Emmylou Harris y Linda Ronstadt que con los títulos de Trio y Trio II.
Pero si ha habido una canción, dentro de los cientos que firmó como autora, que llegó a hacerse enormemente popular fue “I Will Always Love You” (“Siempre te amaré”) y que vio la luz en el disco Jolene de 1974. Curiosamente, este tema se hizo enormemente popular en la voz de Whitney Houston, apareciendo como parte de la banda sonora de El guardaespaldas, de 1992, es decir, dieciocho años después de que fuera grabada por su autora. Su éxito fue rotundo, ya que se venderían nada menos que 15 millones de copias, alcanzando el número uno de quince países. Así pues, merece la pena que de nuevo escuchemos la impresionante interpretación de Whitney Houston.
Quien haya visto la película protagonizada por Kevin Costner y la cantante puede pensar que es una canción de despedida entre dos enamorados; no obstante, cuando Dolly Parton la grabó estaba pensando en el adiós que le hacía a su mentor musical Porter Wagoner, pues quería seguir su propio camino y no estar atada a ser segunda voz de un dúo, tal como aconteció en sus inicios.
De todos modos, a Porter Wagoner le emocionó la despedida que le hacía su discípula con esta canción, entendiendo que, aunque le doliera su marcha, tenía razón, ya que poseía una fuerte personalidad y un enorme talento necesarios para construir su propio camino. Y ahora me parece razonable que escuchemos la conocida canción en la voz original de Dolly Parton, pues, a pesar de su sencillez, también es emocionante en su voz y letra.
No me extiendo más, ya que, a fin de cuentas, lo que pretendo realizar es un breve escrito en homenaje a esta mujer que fue capaz de abrirse paso en un campo dominado por el mundo masculino, como es la música country, al tiempo que alejar algo de los tópicos que equivocadamente se forjaron alrededor de su figura.
AURELIANO SÁINZ
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL

































