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14/5/20

  • 14.5.20
Robert Louis Stevenson, el autor de La Isla del Tesoro o de El doctor Jekyll y Mr. Hyde, afirmaba a menudo que no viajaba con el propósito de desplazarse a un lugar determinado sino por el mero hecho de ir. “La cuestión es moverse”, decía. Un planteamiento nómada que, en esencia, mantienen los más de treinta artistas que conforman la gran familia del Circus Las Vegas, una espectacular fábrica de sueños que recaló en Montilla el pasado 10 de marzo y que, desde entonces, se encuentra retenida en unos terrenos situados en la avenida de la Constitución, frente a las antiguas instalaciones del IES Emilio Canalejo Olmeda.





Así lo explica su administrador, Ricardo Sánchez Cozar, quien reconoce que la vida del circo está en el movimiento. “Y si no nos podemos mover, el circo se muere”, sentencia este artista jiennense al que la declaración del Estado de alarma el pasado 14 de marzo le pilló “por sorpresa”, en una escala previa al destino definitivo de la caravana, la ciudad de Málaga, el auténtico El Dorado para una empresa errante que vive del aplauso de los públicos y que, cada año, debe reinventarse para sorprender a unos espectadores cada vez más acostumbrados a los imposibles efectos especiales de la gran pantalla.

“Nuestra plaza estrella es Málaga y, de hecho, con la taquilla que hacemos allí en Semana Santa, tenemos prácticamente para vivir el resto del año”, explica el portavoz del circo, que desvela que invirtieron 5.000 euros en carteles con los que pensaban “empapelar” la capital de la Costa del Sol en los días previos a la pasada Semana Santa. “Y todo para nada”, se lamenta.

La colorida comitiva del Circus Las Vegas, formada por camiones articulados, autocaravanas e, incluso, un aula itinerante para los más pequeños, lleva ya más de dos meses detenida en Montilla, sin recibir ingresos de ningún tipo y sin visos de poder abandonar la localidad por el momento. No obstante, todos sus integrantes no paran de dar las “gracias al destino” por haber podido alcanzar el municipio de la Campiña Sur justo antes de decretarse el confinamiento por el coronavirus.

“El pueblo de Montilla se ha volcado con nosotros y, verdaderamente, no sé qué hubiera sido del circo si todo esto nos llega a coger en otra ciudad”, reconoce el portavoz de este gran séquito mágico que nació en América y que moviliza a once familias de varias nacionalidades.

Hombres, mujeres y niños que, como en cualquier otra empresa de este sector, se encargan de todo: del montaje de las carpas, de la limpieza de los graderíos y, casi lo más importante, de representar los distintos roles del espectáculo, ya sea como payasos, acróbatas, magos, antipodistas o equilibristas.

Toda una explosión de luz y sonido que el coronavirus ha logrado detener en seco. “Lo teníamos todo listo para empezar el viernes 13 de marzo, pero la Policía Local nos aconsejó que no ofreciéramos el espectáculo por la situación que se estaba viviendo con el Covid-19”, recuerda Ricardo Sánchez, quien reconoce haber vivido “semanas de angustia” ante el desalentador panorama que se les presentaba. Y es que Las Vegas es un circo familiar, en el que cada artista es autónomo, de manera que sus empleados se encuentran “desamparados” ante cualquier imprevisto.





Un día después de la fecha prevista para el estreno, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretaba el Estado de alarma, lo que obligaba al Circus Las Vegas a suspender sus funciones y a quedarse en Montilla por tiempo indeterminado. “En esos momentos todo era confusión e incertidumbre, aunque nuestra principal preocupación eran los niños”, relata el administrador de la empresa.

Y es que la comitiva del Circus Las Vegas cuenta con 13 niños, de edades comprendidas entre los dos meses y los 12 años. Los que están en edad escolar reciben clases de un profesor del Ministerio de Educación que los acompaña habitualmente en su periplo por la geografía nacional. Sin embargo, cuando se decretó el Estado de alarma, el docente se marchó con su familia, de manera que los más pequeños siguen ahora sus clases por Internet, como cualquier otro escolar de España, con la diferencia de que ellos compaginan sus tareas académicas con sus ensayos diarios para estar a punto el día que el telón vuelva a levantarse.

En el horizonte está la fecha del 10 de junio, cuando la provincia de Córdoba podría entrar en la Fase 3 de la desescalada y el Gobierno permitiría la celebración de espectáculos aunque con limitaciones. “Nuestro circo cuenta con un aforo de 800 espectadores pero en esas primeras semanas no nos permitirán bajo la carpa más de 80 personas, de manera que habría casi más artistas trabajando en la pista que espectadores en las gradas”, explica Ricardo Sánchez.

No obstante, las expectativas no son muy halagüeñas. “Nuestro futuro es incierto porque para que el circo sea viable necesitamos un aforo medio por función de unos 300 espectadores y ahora no será fácil, teniendo en cuenta el miedo que existe entre la población”, apunta el empresario jiennense, quien advierte que cuando puedan abrir de nuevo el telón tendrán que hacer frente a un pago de entre 15.000 y 20.000 euros solo en seguros de responsabilidad civil e inspecciones técnicas.

La situación, pues, es extrema. Y es que, de la viabilidad de esta fábrica de sueños depende el futuro de las once familias del Circus Las Vegas, muchas de las cuales tienen a su cargo niños menores de 12 años y no han cobrado jamás una ayuda familiar o una prestación por desempleo, en algunos casos por tratarse de personas oriundas de Portugal o de Alemania. “Mi principal objetivo es que, al menos, puedan acogerse a la Renta Mínima, ya que les permitiría acceder a una ayuda de algo más de 400 euros con la que poder alimentarse”, indica el administrador de la empresa.

Por eso, Ricardo Sánchez asegura “no encontrar las palabras” para agradecer el trato dispensado por el Ayuntamiento de Montilla y por la empresa textil Rioma, propietaria de los terrenos donde se implantó toda la comitiva a primeros de marzo y cuyo responsable, José Ríos, les ha autorizado a tomarse “el tiempo que necesiten” sin tener que afrontar gasto alguno.





“Nuestra gran suerte es que todo esto nos ha cogido en Montilla, donde tenemos acceso a energía eléctrica, a agua potable, y la gente, el pueblo, se ha volcado con nosotros”, recalca el gerente del circo quien, no obstante, reconoce que han pasado unas semanas “muy duras”, que han podido ir salvando gracias al boca a boca de los vecinos y a la ayuda que han recibido de entidades como Cruz Roja Española, Cáritas o la Asociación de Apoyo a la Lactancia Mama’s, que les han procurado tanto alimentos no perecederos como productos frescos e incluso dulces para los más pequeños.

“Aunque no se trate de bienes de primera necesidad, los batidos o las tortas de chocolate han supuesto la principal alegría del día para nuestros niños”, afirma Ricardo Sánchez sin poder ocultar su emoción. “Esta situación es insólita para nosotros, pues siempre nos hemos ganado la vida con nuestro trabajo. Por eso agradecemos de corazón que la gente de Montilla nos haya levantado el ánimo cada día”, subraya.

Por todo ello, cuando el Circus Las Vegas pueda reanudar su espectáculo, representará varias funciones de manera completamente gratuita como muestra de agradecimiento al pueblo de Montilla. Y su elenco de artistas confía en que sea “lo antes posible”, de ahí que no hayan dejado ni un solo día sus entrenamientos y sus ensayos para poder mantener la forma física.

De este modo, los más de 30 artistas que conforman el elenco del Circus Las Vegas cuentan las horas para volver a escuchar el speech del gran Tony Tonelly, que hace de maestro de ceremonias y que arranca cada función con un “señoras y señores, el espectáculo va a comenzar. Tomen sus asientos y prepárense para disfrutar de una experiencia mágica”. Ojalá sea pronto porque, sin duda, el show está garantizado.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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