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14/6/19

  • 14.6.19
A medida que voy conociéndome y aceptándome, soy menos proclive a juzgar a los demás. Sigo viendo y reconociendo a las malas personas, a esas a las que los demás no les importan y solo miran por ellos. Gente capaz de hacer cualquier cosa por poder, dinero o egoísmo. Las veo y las aparto.



Me refiero más bien a esas personas cuyo comportamiento no sigue la media social, no responde a la llamada “normalidad”. Cualquiera de nosotros puede tener un comportamiento irracional, fuera de tono o “extraño”. Todos somos producto de nuestras vivencias. Venimos a este mundo con una genética determinada, que nos hace más susceptibles a la hora de sufrir algunas enfermedades o a desarrollar determinados comportamientos.

Suerte tienen los optimistas de serie, a los que ya desde niños todo les parece bien. Tocados por la varita de la alegría y con unas gafas que solo enfocan la parte buena de la vida. Como suele decirse, todo lo ven “de color de rosa”.

Los demás vivimos entre el equilibrio y el desequilibrio perpetuo y aspiramos a esa “normalidad” de la que se habla, que nadie sabe cómo es o en qué consiste. Nadie habita en la cabeza del otro, nadie puede saber qué piensa o siente otro ser humano.

La mayor frustración viene cuando lees frases sobre lo que debería ser la vida, de cómo ser feliz. En definitiva, conseguir unas metas, lejanas y prácticamente inalcanzables. No hablan de mirar alrededor sino de visualizar un camino con una serie de etapas para conseguir un estado que parece estar fuera de uno mismo. Nunca dentro.

Cada uno llevamos una trayectoria, la mejor que hemos podido llevar en función de cómo estamos en cada momento. Quizás parezca incoherente, quizás lo vea raro, quizá no lo entiendan… Quizás esté sufriendo mucho por dentro. ¿No sería mejor no tener expectativas propias o ajenas y disfrutar de lo que hay? ¡ Qué pena que en el colegio o en casa no nos ayuden a aceptarnos y a querernos tal y como somos! Todo sería tan bonito...

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ


  • 14.6.19
Los escolares de 4º de ESO y 1º de Bachillerato de los doce municipios que conforman la Campiña Sur cordobesa podrán profundizar en la memoria histórica y democrática de la comarca gracias a unos cuadernos didácticos impulsados por la Asociación Cultura y Progreso, de Aguilar de la Frontera, a través de una subvención otorgada por la Delegación de Cultura de la Diputación de Córdoba.


La responsable del Área en la institución provincial, Marisa Ruz, explicó durante la presentación de estos cuadernos que se tratan de una "herramienta útil" para que los alumnos trabajen en el estudio de la historia "vinculada a valores democráticos y pacíficos y para incentivar desde la pedagogía estos principios".

"Con este material didáctico se rinde un homenaje a las víctimas que combatieron contra regímenes totalitarios, el franquismo en el caso de España y en Europa el fascismo. Es imprescindible el trabajo transversal en torno a la educación para la paz y en torno a los derechos humanos; entendemos que ese es el objetivo de este proyecto que se apoya en un trabajo voluntario", destacó Ruz.

Por su parte, Carmen Flores, presidenta de la asociación aguilarense Cultura y Progreso, destacó que lo más importante es que estos cuadernos lleguen al alumnado de 4ª de ESO y 1º de Bachillerato, "y que llegue a toda la comarca, a los centros escolares".

Finalmente, Diego Igeño, coordinador de la publicación, abundó en que existe "un vacío" en torno a esta etapa de la historia que esta publicación "intenta paliar con recursos para que el profesor de Historia tenga un acercamiento riguroso y veraz". "Hemos incluido recursos didácticos, fotografías, gráficos, textos periodísticos, todo ello para que los alumnos puedan entrar a los contenidos de la mejor manera posible", apuntó.

Estos cuadernillos didácticos han sido elaborados de la mano de seis historiadores que han sumado sus conocimientos y han contado con asesoramiento didáctico de profesorado. Los contenidos son el resultado de un trabajo de investigación previo.

El estudio, que abarca diferentes etapas de la historia contemporánea como la República, la guerra y la represión, se extiende a los once pueblos que conforman la Mancomunidad de la Campiña Sur. Tanto la Diputación de Córdoba como el Ayuntamiento de Aguilar colaboran en este proyecto

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

13/6/19

  • 13.6.19
Existen varios proverbios orientales que indican que, cuando te subes a un tigre, es difícil bajarse de él. La razón es obvia, puesto que si logras bajarte, las opciones de ser mordido son altas. Y es en este lío en el que encontramos a Ciudadanos y a su líder, Albert Rivera.



Si somos justos, lo bueno de la extrema izquierda y la extrema derecha es su capacidad para ver la paja en el ojo ajeno. En una reciente entrevista, con su natural aplomo, el “clásico” Julio Anguita, exlíder de Izquierda Unida, afirmó que las tres derechas eran como la Santísima Trinidad. Cada cual tenía sus matices, pero al final los tres defendían lo mismo, por lo que resultaban uno y trino. En lo que se refiere a Pablo Iglesias, nos quedamos con la lindeza que le dedicó en sus primeros momentos en el Congreso de los Diputados: el señor Rivera es “de lo que haga falta”. Ya entonces, lo tenía bien calado.

Tanto, que hasta Santiago Abascal, líder de Vox, sigue la estela de Iglesias, denominando “veleta” a Rivera. Es más, la propia estrategia ofensiva del partido de extrema derecha se ha basado en las inseguridades de Ciudadanos. Estrategia que, ahora, demuestra estar justificada.

Cuando dos partidos opuestos se ponen de acuerdo en algo, es para hacérselo mirar. Y es que Rivera y sus compañeros de partido no han podido llevar a cabo una estrategia más errónea.

Ciudadanos era la esperanza de parte de la derecha moderada. Un partido limpio —por ahora—, que sirviera de partido bisagra y contrarrestara el populismo podemita y la ponzoña independentista. Un partido capaz de pactar tanto con PSOE como con PP, según las necesidades de España y los mercados. Y de hecho, encontró un fuerte impulso en su valiente cruzada antindependentista en Cataluña, donde la ciudadanía le recompensó con la victoria electoral. Un victoria insuficiente, debido a la Ley d’Hondt y a los iluminados que aceptaron tal aberración en la ley electoral.

Sin embargo, el endurecimiento de su discurso y su coqueteo con la extrema derecha a través de relatores, —perdón, quería decir, de intermediarios—, no solo no le han permitido desbancar al Partido Popular en las Elecciones Generales, sino que lo han puesto en serios apuros tras las Locales. Tiene que decidirse entre romper su promesa de no pactar con el Partido Socialista de Pedro Sánchez o firmar su giro a la derecha pura y dura.

En el primer caso, perdería el voto conservador y daría la razón a sus contrincantes políticos. Por otro lado, no es lo mismo pactar con un arribista como Pedro Sánchez, que renunciar a pactos locales y autonómicos con barones y personajes socialistas. Sin duda, sería arriesgado. Su única ventaja sería su posición antindependentista, que de poco le vale para los que miren a la diestra.

En el caso de priorizar los pactos a la andaluza, comenzaría una guerra a cara de perro con un partido debilitado, sí, pero con amplia tradición, como es el Partido Popular. Casado no está solo, tiene sólidos barones territoriales y asesores experimentados.

Por otro lado, esta opción le haría perder el voto moderado, pues no se puede pretender que arranque esta guerra sin un discurso populista y agresivo. Un discurso que, dicho sea de paso, no le pega a Rivera y que dará alas a Inés Arrimadas, cada vez más aclamada en el sector duro del partido.

Ciudadanos solo tiene un arma efectiva contra el PP y es peligrosa: su relativa limpieza. La moralización de la política tiene dos condiciones: la coherencia y la ejemplaridad. Ciudadanos no tiene todavía casos importantes de corrupción. Sin embargo, sí que ha tenido alguna complicación local. En especial, en algunos supuestos fraudes en primarias locales y regionales. Si juega esa carta, correrá el riesgo de la desacreditación, tal y como ha ocurrido en Podemos con las purgas, el chalé de Iglesias y otras meteduras de pata e incoherencias.

El tigre se muestra fiero y Ciudadanos ya no puede mantenerse en su lomo. Haga lo que haga, está fastidiado. En la derecha española no caben tres partidos. Eso es así. Y si conviven, vivirán una y otra vez lo ocurrido durante las Elecciones Generales: se estorbarán entre ellos. Bonito trío de violines para la decimotercera Legislatura. Se les hará larga a los naranjitos, muy larga...

RAFAEL SOTO

  • 13.6.19
Adif Alta Velocidad ha aprobado la adjudicación por valor de casi 1,6 millones de euros la obra de mejora y acondicionamiento del terraplén situado entre los puntos kilométricos 36/130 y 36/300 de la Línea de Alta Velocidad que conecta las ciudades de Córdoba y Málaga, a su paso por el término municipal de Santaella, con el objetivo de mejorar su seguridad.


El objeto de estos trabajos, adjudicados a la UTE formada por las empresas Jiménez y Carmona y Perforaciones Expoa, es estabilizar el relleno del terreno y garantizar la seguridad de la plataforma, mediante obras de consolidación y refuerzo del terraplén y de canalización del flujo de agua hacia el exterior del mismo.

Para ello, el proyecto –que se desarrollará en un plazo previsto de nueve meses– actuará en la ejecución de una pantalla de micropilotes para la protección de la plataforma, así como la instalación de este elemento constructivo en el pie del relleno.

Además, el proyecto adjudicado contempla actuar en la limpieza de red de los pozos drenantes existentes a lo largo del tramo, la perforación de canalizaciones radiales y reperforación de las conexiones entre pozos y la salida a la obra de fábrica.

Finalmente, los trabajos actuarán en la estabilización de aletas de la estructura situada en el punto kilométrico 35/296 de la vía, mediante la ejecución de anclajes de carácter permanente; así como en la estabilización y mejora de drenaje en talud con escollera ligera entre los puntos kilométricos 36/172 y 36/291 de la vía 1.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

12/6/19

  • 12.6.19
El periodista José Luis Salas, conductor del programa 'No son horas' y Premio "Antena de Oro", comparte con los lectores sus recomendaciones cinéfilas para el fin de semana. Experto en cine de autor, José Luis Salas es un reconocido maestro del periodismo musical y todo un especialista en el Séptimo Arte. No en vano, ha retransmitido para Onda Cero decenas de galas de los Premios Óscars de la Academia de Hollywood, además de colaborar en distintas publicaciones y en portales de Internet dedicados al cine, la música y la crónica social.





Podrás verlas en tu cine...

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MEN IN BLACK: INTERNATIONAL

Director: F. Gary Gray. Con Rebecca Ferguson, Tessa Thompson, Chris Hemsworth, Liam Neeson, Emma Thompson, Rafe Spall, Kumail Nanjiani, Davina Sitaram, Viktorija Faith, Nasir Jama, Bern Collaço, Anatole Taubman, Joakim Skarli, Natasha Culzac y Ruth Horrocks. Nueva vuelta de tuerca de la exitosa saga, que esta vez cuenta con nuevos personajes que harán las delicias de respetable. Todo con tal de proteger a La Tierra de la escoria del universo, y esta vez el enemigo puede estar dentro de la secreta organización. Para quienes necesitamos de más aventuras de los Hombres y Mujeres de Negro.





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TOLKIEN

Director: Dome Karukoski. Con Lily Collins, Nicholas Hoult, Mimi Keene, Genevieve O'Reilly, Pam Ferris, Craig Roberts, Laura Donnelly, Derek Jacobi, Colm Meaney, Patrick Gibson, Anthony Boyle, Tom Glynn-Carney, Harry Gilby, Ty Tennant y Albie Marber. Los años en que el joven huérfano y escritor, andaba formándose y forjando una carrera. El estallido de la Primera Guerra Mundial fue el catalizador esencial en la confección de las famosas historias de la Tierra Media. Para amantes de Tolkien y sus orígenes.





Otros estrenos de la semana

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KIN

Directores: Jonathan Baker y Josh Baker. Con Carrie Coon, Zoe Kravitz, James Franco, Jack Reynor, Dennis Quaid, Bree Wasylenko, Myles Truitt, Lily Gao, Jonathan Cherry, Romano Orzari, Ian Matthews, Gavin Fox, Khalid Klein, Shawn J. Hamilton y Ivan Wanis-Ruiz. Inspirada en un cortometraje titulado Bag Man, el personaje de Kin, un adolescente afroamericano adoptado por un viudo compasivo aunque severo, se topará con lo que cree que puede ser un arma procedente de otro mundo. Para amantes de una original película bien repleta de aventuras y crímenes.





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LA BIBLIOTECA DE LOS LIBROS RECHAZADOS

Director: Rémi Bezançon. Con Fabrice Luchini, Camille Cottin, Alice Isaaz, Bastien Bouillon y Louis Descols. Entrañable trama sobre la peculiar biblioteca que alberga libros rechazados por las editoriales en la Bretaña. El hallazgo de un libro magistral, pone a la búsqueda de su enigmático autor a una joven editora. Para seguidores de dramas diversos y originales.





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PEQUEÑO GRAN PROBLEMA

Director: Tina Gordon. Con Justin Hartley, Regina Hall, Marsai Martin, Tone Bell, Issa Rae, JD McCrary, Mikey Day, Luke James, Caleb Emery, Noree Victoria, Kausar Mohammed, Abbie Gayle, Jonathon Watson, Kayte Giralt y Katelyn Farrugia. Mil y una veces el cine viene explotando este argumento de persona adulta que se despierta en su cuerpo de la adolescencia, justo cuando se enfrenta a una importante decisión profesional o personal… Pues de eso va la cosa. Para necesitados de comedias muy, muy livianas.





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SAUVAGE

Director: Camille Vidal-Naquet. Con Félix Maritaud, Eric Bernard, Nicolas Dibla, Philippe Ohrel, Pavle Dragas, Mehdi Boudina, Azir Mustafic, Hassim Mohamed Saleh, Morad Ammar, Noureddine Maamar, Camille Müller, Lou Ravelli, Lionel Riou, Lucas Bléger y Laurent Berecz. Este es uno de los primeros dramas sobre la prostitución masculina del actual cine europeo, y con una merecida nominación a la Mejor Ópera Prima en los Premios Cesar de este 2019. Para quienes quieran meterse en un drama, crudo pero de inmensa sensibilidad.



JOSÉ LUIS SALAS
  • 12.6.19
La Mancomunidad de Municipios de la Campiña Sur cordobesa celebró ayer un pleno extraordinario que sirvió como cierre del actual mandato a la espera de la composición de las nuevas corporaciones locales, que tendrán lugar este sábado 15 de junio, para iniciar una nueva etapa. La presidenta en funciones de la entidad supramunicipal, Francisca Carmona, aprovechó la sesión para destacar la "unanimidad total" que ha caracterizado los acuerdos tomados a lo largo de estos cuatro años.


Carmona trasladó a los alcaldes de la Campiña Sur su gratitud por el trabajo desarrollado por la entidad a lo largo de este mandato, a la vez que puso de relieve que fruto de los acuerdos alcanzados se han llevado a cabo proyectos "tan importantes" para la comarca como sentar las bases de una identidad turística común, visible en Fitur a través de un stand mancomunado; la celebración del Día de la Comarca o la eliminación total de la deuda económica que tenía la Mancomunidad.

"A partir de ahora, se abre una nueva etapa en esta entidad, cuya Junta de Gobierno pasa a contar con la representación de doce ayuntamientos, ya que tenemos la incorporación de La Guijarrosa, por lo que el Pleno pasará a tener 35 miembros, es decir, 12 alcaldes y 23 miembros más", puntualizó la presidenta en funciones.

Carmona también se refirió a la nueva etapa que comienza para la Mancomunidad, expresando que uno de los grandes retos será el de poder incorporar nuevos servicios que demanden los ayuntamientos, ya que los que la entidad presta en la actualidad están "plenamente consolidados".

En cuanto a la nueva composición plenaria, tras los resultados de las elecciones municipales del pasado 26 de mayo, quedará estructurada en 12 concejales del PSOE, 6 de IU, 3 del PP, 1 de CIDG, y  1 de PUEBLO, a los que se sumarían los 12 alcaldes que salgan de la formación de los nuevos ayuntamientos este sábado.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

11/6/19

  • 11.6.19
En el marco de la consecución de los Objetivos y metas de la Agenda 2030, la participación de las organizaciones de la sociedad civil y de todos los actores del territorio es primordial. Los movimientos sociales, oenegés, plataformas, sindicatos, medios de comunicación y otras organizaciones del territorio tienen un papel protagonista en una agenda internacional de desarrollo sostenible que requiere del compromiso urgente de todos los actores del planeta.



Por una parte, las entidades de la sociedad civil contribuyen a la consecución de la Agenda 2030, llevando a cabo proyectos y programas para acabar con la pobreza, reducir desigualdades y apoyar a colectivos vulnerables, entre otros. Este tipo de acciones, sin duda, tendrán un impacto positivo en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, por tanto, es importante identificar y medir este impacto para poder evaluar su desempeño y establecer objetivos a largo plazo.

Otro de los roles esenciales de los actores sociales es su función de sensibilización e incidencia política para alinear la acción de los poderes públicos con la Agenda 2030, su capacidad de incidir en la elaboración de políticas públicas y su monitorización para el cumplimiento.

Las organizaciones de la sociedad civil son un excelente canal de comunicación para trasladar el mensaje de la Agenda 2030 a la ciudadanía, y el sector de las comunicaciones y nuevas tecnologías tienen un papel fundamental en el proceso de difusión y sensibilización de la Localización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

A través de estas acciones, las organizaciones pueden aumentar el conocimiento de la Agenda por parte de la sociedad, un paso esencial para lograr su consecución en el 2030. Por último, para el logro de los Objetivos y metas de la Agenda es fundamental la creación de alianzas.

La meta 17.17. se basa precisamente en este paradigma, incorporando a la sociedad civil como uno de los principales actores para llevarlas a cabo. En concreto, la meta indica la necesidad de fomentar y promover la constitución de alianzas eficaces en las esferas pública, público-privada y de la sociedad civil, aprovechando la experiencia y las estrategias de obtención de recursos de las alianzas.

Aquí, tanto la Sociedad Civil como el Sector Privado deberán también contribuir, a partir de la información que generan y relevan para sus operaciones. El rol del Sector Privado será bidireccional, ya que deberá nutrir con datos a estos Objetivos, pero a la vez, podrá verse beneficiado de la reutilización de los datos que emitan otros actores involucrados (principalmente Gobiernos y Sociedad Civil) para orientar sus Estrategias de Sostenibilidad.

Por tanto, no cabe duda de que es esencial que los actores que forman parte del Tercer Sector Social asuman plenamente los desafíos de la Agenda, ya que su papel es crucial para que esta sea viable en todos los niveles: local, autonómico, estatal y global.

Los ODS proporcionan un marco universal para guiar las contribuciones al desarrollo sostenible, debiendo identificar cada organización sobre qué objetivos y metas tienen capacidad de influencia y realizando acciones, programas y proyectos que contribuyan a su consecución.

La ayuda a las entidades a contribuir a los ODS puede hacerse realidad a través de la adaptación a una metodología que tiene un enfoque transversal, propuesta por Global Compact y es de aplicación para todo tipo de entidades, independientemente de su tamaño y sector. Se compone de cinco pasos:
  1. Entendiendo y apropiándose de los ODS: como primer paso, las organizaciones deben familiarizarse y apropiarse de estos objetivos.
  2. Definiendo prioridades: se estimula a las organizaciones a que definan sus prioridades, basándose en una evaluación del impacto de sus acciones, programas y proyectos.
  3. Estableciendo objetivos: el establecimiento de objetivos es fundamental para ayudar a promover prioridades compartidas y a mejorar el desempeño en toda la organización en relación a la responsabilidad social empresarial.
  4. Integrando: es clave integrar la sostenibilidad dentro de la gestión interna de la organización, en especial, a los colaboradores y funcionarios.
  5. Reportando y comunicando: los ODS permiten a las organizaciones divulgar información sobre sus acciones en el logro de la Agenda.
Estas consideraciones simples posibilitarán el análisis y, con esta metodología de la hoja de ruta, de las acciones que serán necesarias, entre otras por supuesto, se podrá hacer que las organizaciones de la sociedad civil puedan actuar de forma participativa del proceso de localización de los ODS y contribuir desde su territorio y con responsabilidad social y ambiental al cumplimiento de lo establecido en la Agenda 2030.

España y Andalucía precisan recorrer todavía un largo camino para poder incorporar a los actores de la sociedad civil al proceso de territorializacion de los ODS y esto debe traducirse en políticas y medidas que tengan como objetivo la participación permanente, orgánica y sistemática de la sociedad civil en el proceso de localización de la Agenda 2030.

SANTIAGO MARTÍN GALLO

10/6/19

  • 10.6.19
El lector que quiera decodificar y desbrozar un poco más el mapa político actual de Venezuela deberá adentrarse en las páginas de esta novela: La hija de la española. Su autora, Karina Sainz Borgo (Caracas, 1982), hija de españoles y exiliada en nuestro país desde hace doce años, confiesa que lleva la culpa del superviviente en el pasaporte y que esta sensación es como si se hubiese dado de baja en el dolor de otros. Es pesimista respecto al futuro de Venezuela, de la que no alcanza a dibujar un horizonte de futuro. Siente también que la persigue la identidad y el desarraigo.



Es muy bella y muy delgada, con el carácter hondo y decidido heredado de los abuelos que cruzaron el Atlántico para nunca volver. Maneja con desenvoltura y cadencia su castellano de acento venezolano. Dice que su libro también es una novela sobre la pérdida. Habla de su hermana, que vive en Venezuela, sin Internet y leyendo por las noches alumbrada con una vela, sin agua, sin nada. Nació en Caracas, dice en la portada de su libro, cuando el país estaba a punto de incendiarse.

Trabaja como periodista especializada en temas culturales, aunque confiesa que escribe a todas horas. Ha publicado los libros de periodismo Caracas hip-hop (2007) y Tráfico y Guaire. El país y sus intelectuales (2007) y mantiene el blog Crónicas Barbitúricas. La hija de la española es su primera novela, que ya ha sido vendida en traducción a veintidós países.

—Tu primera novela y ya ha sido vendida a 22 países para su publicación. ¿Qué esconden estas páginas que despiertan tanto interés?

—Yo todavía me hago esa pregunta, porque la impresión fue devastadora. Sin embargo, creo que, con el paso del tiempo, realmente el libro tiene elementos de tragedia y de belleza universales en los que han encontrado eco muchas personas.

—Adelaida, tu personaje, usurpa la identidad a su vecina que yace en el suelo para huir del país. ¿A dónde vamos cuando escapamos del infierno?

—Vamos a un lugar en el cual no te puedes dar la vuelta. Adonde sea que vayas no puedes mirar atrás. Por eso este libro dice que el Atlántico es un mar donde la gente se dice adiós. Porque los españoles que vinieron y se quedaron en Venezuela, nunca miraron atrás. Y ahora, sus nietos se marchan a España y no pueden mirar atrás.

—'La hija de la española', en realidad, tendría que haber sido hija de la gallega. Caracas está llena de gallegos.

—Eso es cierto pero no del todo. Porque en este libro hay gallegos, canarios, extremeños, andaluces, catalanes. De hecho, uno de los grandes símbolos de la novela es una vajilla de La Cartuja de Sevilla.

—Dices que la novela, en realidad, trata de la culpa del superviviente. ¿Nunca se supera?

—Nunca se supera. Ni yo la he superado ni Adelaida Falcón como personaje la supera. Incluso ni siquiera sé si se matiza. Creo que permanece perpetuamente. Es como si, haberse marchado, hubiese sido darse de baja del dolor de otros.

—Tienes una sensación de desarraigo con Venezuela. De hecho, la novela es un homenaje y también un desengaño respecto a lo que os prometieron.

—Sí. Yo tengo un tema profundo que me persigue sobre la identidad y sobre el desarraigo. Yo tengo doce años en España, pero siento que he tenido un proceso al que han pasado dos cosas al mismo tiempo. Al mismo tiempo que tuve que superarme un poco de mi venezolanidad para entenderla, me fui haciendo española. Entonces, esta novela me permitió a mí purgar todo eso.

—Obviamente, Venezuela está reflejada en el libro, pero tú querías ir más allá, querías universalizar una tragedia contemporánea.

—En efecto. Yo quería que el libro fuera una gran alegoría de qué ocurre con las sociedades cuando son sometidas a un poder totalitario. Cómo se borran los individuos cuando el poder los persigue y los acorrala. Y La hija de la española en buena medida quería ser eso. También creo que es una novela de la pérdida. Aquí todo el que ha experimentado un proceso de pérdida, sea orfandad, de su casa, de su ciudad, va a sentir eco en este libro.

—Escribes en el libro: “Mientras redactaba la inscripción para su tumba, entendí que la primera muerte ocurre en el lenguaje”. ¿Cuántas muertes son necesarias para entender una pérdida?

—Hay tantas formas de morir en una misma defunción, en una misma desaparición. Tú puedes morir espiritualmente, como mueren los personajes de este libro. Tú puedes morir moralmente, como muere el país que estás retratando. Puedes morir de desmemoria. Puedes olvidar lo que has sido. Es tan profundo un proceso de pérdida en condiciones como las que ocurren en esta novela. Es muy profundo y muy amplio.



—Muchos venezolanos han salido del país o quieren hacerlo. Sin embargo, tu hermana sigue dando clases en la universidad. ¿Qué te dice de lo que ocurre allí que no sepamos?

—Me gusta mucho la pregunta de mi hermana. Mi hermana me habla de un infierno que ignoramos pero que ella asume como cotidiano. Para ella es normal tener quince días sin agua. Se acostumbró a no tener Internet. Se acostumbró a leer con una vela. Aparte, por supuesto, de la tremenda carestía que hay. De no haber, no hay nada. Lo que hay es miedo y desesperación.

—Esta frase es tuya: “El mundo se ha vuelto trashumante”. En efecto, 60 millones de seres humanos, de refugiados, van sin rumbo por la vida. Un éxodo mayor al de la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué nos está pasando?

—Creo que estamos viviendo lo que le pasa a los fines de ciclo. Es como los siglos crepusculares. El XIX estuvo lleno de fenómenos parecidos. Y en el fondo, en el siglo XX, lo que percibo es que está dando un coletazo. Y estamos viendo, por lo menos, si no la transformación o el colapso, sí un cambio apreciable en nuestra forma de movernos. Y creo que eso ocurre con los fines de ciclo. Como dice Félix de Azúa, que somos unos primitivos de nuestra era.

—Escribes periodismo y escribes literatura. En el fondo, ¿se trata de observar la realidad con otra mirada?

—Para mí no son distintas. Yo no distingo el periodismo de la literatura. Incluso a veces digo que es redundancia. Porque es cierto que hay que respetar la verdad, el dato. Sin embargo, sí creo que hay una aproximación con la palabra escrita. Y están hechas con el mismo material. Yo creo que se complementan. No son excluyentes.

Yo creo que son dos formas de mirar que normalmente coinciden. Quizás yo soy un novelista más aperiodistado o un periodista más novelado (ríe). No lo sé. Pero no hago distingos. Miro igual. Creo que miro exactamente igual. Otra cosa es qué haga con lo que mire.

—Eres dura con la izquierda europea, de quienes dices que les gusta irse de safari con los barbudos, a los que ven como especies exóticas. ¿Tan pijos nos ves?

(Ríe). No, no, no. Es una parte. No es todo. Es una parte de la izquierda europea y que tiene un lobby muy potente políticamente. Y yo creo que, bueno, ha contribuido a la confusión, a la creación de una mitología de procesos más autoritarios que otra cosa. Pasó con Cuba. Entonces, hay una cosa allí que es contradictoria y que no se resuelve. Lleva años sin resolverse.

—Te sientes desterrada. Ves a Venezuela quebrada y piensas que tardará mucho en recomponerse. A medio plazo, ¿cómo dibujarías el horizonte?

—Veo un camino largo, accidentado, lleno de piedras, en el que falta la luz, en el que llueve una tormenta, en el que hay forajidos por todos lados. Va a ser un camino largo y profundo de recuperarnos. Y yo ni siquiera sé si estamos cerca de comenzarlo.

—Viviendo afuera, en España, ¿duele más Venezuela?

—Sí, por supuesto. Duele mucho más profundamente, porque además llevas la culpa del superviviente en el pasaporte. No lo puedes evitar Y en mi caso es más complicado, porque yo soy hija de españoles y siento que por primera vez entendí a mis abuelos, porque ellos nunca miraron atrás.

Entendí que ellos habían perdido tanto que mirar atrás era mucho más doloroso. Era como recordar perpetuamente todo lo que se había perdido. Al país que yo quiero volver, ya no existe. Y eso hace que te duela todo mucho más. Todo el mundo es amor. El país es un desamor. En serio. Venezuela para mí es un desamor.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍAS: ELISA ARROYO

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