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3/2/19

  • 3.2.19
La provincia de Córdoba ha reducido en más de 6.000 hectáreas la superficie dedicada al cultivo de cereales de invierno esta campaña. Esa es el balance dado a conocer tras la reunión semestral de la sectorial de cultivos herbáceos de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), celebrada en Madrid, donde los productores coincidieron en señalar el “descenso significativo de la superficie de siembra en las principales zonas productoras”, en concreto entre un 4 y un 5 por ciento.



Según ha indicado la asociación agraria a través de un comunicado, la falta de rentabilidad de estos cultivos es la principal causa de la previsible reducción de superficie cultivada, una situación motivada por los bajos precios en origen que percibe el productor y por el aumento de los costes de producción. De este modo, en la provincia de Córdoba, frente a las 170.361 hectáreas sembradas en la pasada campaña, en este otoño-invierno se han sembrado aproximadamente 164.000 hectáreas.

Con respecto la sementera, los productores señalaron que la misma ha sido muy irregular porque la falta de precipitaciones condicionó las siembras tempranas y, por otro lado, el exceso de agua, en el mes de noviembre, provocó retrasos en las siembras más tardías. "Como consecuencia de todo esto, la nascencia ha sido también muy dispar, provocando incluso el levantamiento del cultivo, como en el caso de la colza en algunas zonas", indica Asaja.

Además, la retirada del mercado de distintas materias activas que contribuían a la lucha contra las plagas deja a los productores sin herramientas efectivas para su control, que sí tienen otros competidores fuera de la UE. "El desánimo es patente entre los agricultores, que cada año encuentra más dificultades para seguir apostando por este sector debido a la falta de rentabilidad, no solo de los cereales de invierno, sino también del maíz y las oleaginosas como la colza y el girasol", señala la organización agraria.

En este sentido, Asaja apunta que la tendencia cada vez más creciente es buscar otras alternativas de cultivo como son los leñosos e incluso incrementar las superficies de barbecho. "El peligro de esta tendencia es que cada vez seremos más dependientes de terceros países en lo que a nuestras necesidades de consumo de cultivos herbáceos se refiere, incrementando aún más nuestra servidumbre en un país ya de por sí deficitario en cereales", puntualiza la organización.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

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