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19/1/19

  • 19.1.19
En las investigaciones llevadas a cabo sobre las familias a través del dibujo, aparecen con relativa frecuencia dibujos de niños o de niñas que son hermanos mellizos y, con menor asiduidad, hermanos gemelos, puesto que comparten el espacio en el que estudian o porque esas investigaciones se han realizado también en las distintas aulas en las que se encontraban.



Y al citar las aulas, directamente nos topamos con uno de los problemas con el que padres/madres y psicólogos o psicopedagogos no se suelen poner de acuerdo, dado que, una parte significativa de los primeros son partidarios de que sus hijos mellizos o gemelos estén en el mismo espacio educativo, mientras que los segundos, es decir, psicólogos y psicopedagogos, se inclinan a favor de que se escolaricen en distintos, ya que, de este modo, cada uno de ellos puede desarrollar su personalidad de manera autónoma, considerando que, por otro lado, en la propia familia están juntos gran parte del día.

Hemos de tener en cuenta que en las edades tempranas, aproximadamente hasta los tres años, los mellizos o gemelos estarán juntos en el mismo espacio, puesto que hasta esos momentos no aparecen los primeros indicios de identidad, por lo que no distinguen a los hermanos de los otros niños o niñas con los cuales comparten sus juegos. Será, hacia los cuatro años, cuando comenzarán a asomar los primeros rasgos de carácter, o lo que es lo mismo, la conciencia del propio yo.

Claro que este debate surge cuando en el colegio hay más de una unidad por curso, pues aquellos centros que por sus cortas capacidades espaciales no dispongan al menos de dos unidades, los alumnos o alumnas que son mellizos tendrán necesariamente que compartir el aula.

Por otro lado, tengo que apuntar que las investigaciones sobre el desarrollo cognitivo y emocional de los hermanos mellizos o gemelos no son muy amplias (al menos, yo no tengo referencias de ellas en nuestro país). Una razón de peso puede encontrarse en que tendrían que ser longitudinales, es decir, que habría que seguirlos con el paso del tiempo para ver la evolución de cada uno de ellos y comprobar las afinidades y diferencias que se van encontrando.

A pesar de las similitudes que mellizos y gemelos presentan, biológicamente son distintos, por lo que me ha parecido interesante realizar este trabajo en dos partes, de modo que la primera de ellas esté destinada a los mellizos y la segunda a los gemelos.

Así, en este artículo lo que pretendo es presentar algunos dibujos de hermanos y hermanas mellizos que realizaron acerca de sus familias y establecer un análisis comparativo. Para ello, he seleccionado del archivo dibujos distintas parejas: 1 y 2 se corresponden a dos hermanas mellizas de cinco años; 3 y 4, de dos mellizos también de cinco años; y los dibujos 5 y 6 de un niño y una niña mellizos que tenían entonces siete años.

Como podrá verse, en los dibujos aparecen escritos los nombres por sus autores o autoras, sin que ello implique ninguna problematicidad, dado que esta situación ha sido aceptada por el propio profesorado, ya que entendía que ello no afectaba a nada íntimo que pudiera molestar con las explicaciones. Esta es la razón por lo que no los he ocultado.

Para comenzar, podemos ver el dibujo de la portada de este trabajo que fue realizado por Laura, una niña de 5 años. Como puede apreciarse, comienza por ella misma, para pasar a su hermana melliza Ana, a la que representa con los mismos rasgos faciales, así como con el mismo tamaño; la única diferencia es que ella se traza con pantalón y a su hermana con falda. Cierra el trabajo con las figuras de su madre y de su padre, que, curiosamente, son algo más pequeñas.

En el dibujo se aprecia la autoestima que Laura siente por sí misma, al tiempo que expresa la semejanza que la une con su hermana Ana, al ser melliza con ella.





Muestro seguidos los dibujos de Elena y Paula, dos hermanas mellizas de 5 años que se encontraban en la misma aula de Educación Infantil. En ambos dibujos aparece su hermano de 8 años, que, curiosamente es mayor que ellas, a pesar de que Elena lo dibuja de menor tamaño. Como puede apreciarse, Elena comienza a interiorizar la identidad femenina, de modo que representa a su hermana y a su madre con vestido y un largo pelo, resultado de dos trazos largos con rotulador. A su padre y a su hermano los identifica por las tres rayas que les sirven de cabello, junto con el trazado de pantalones.

En el caso de Paula, se dibujó la última, tras haber trazado a su madre, su padre, su hermano y su hermana Ana. Como ya no cabía, optó por representarse por encima de su madre, como si estuviera flotando. La similitud con Ana proviene de un trazado del pelo similar: en ambas lo realiza con dos líneas onduladas, largas y de color anaranjado. Por el grado de vitalidad de los dibujos, apuntamos que son dos niñas alegres y que se sienten felices dentro de la familia.





¿Tienen los hermanos mellizos las mismas capacidades? En el caso de que uno se destaque dentro de alguna temática, ¿el otro también los hará? Son algunas preguntas que pueden surgir cuando unos padres los son de hijos o hijas mellizos o gemelos.

En principio, uno puede estar tentado a pensar que tendrían facultades similares; pero lo cierto es que no es así: el hecho del parecido físico no conlleva necesariamente a que sus dotes intelectuales y emocionales estén determinadas genéticamente, puesto que en desarrollo personal de cada uno de ellos aparecen otros factores que van a tener una influencia relevante.

Sin embargo, uno puede encontrarse casos que sorprenden, como es el de Samuel y Saúl, hermanos mellizos de también 5 años, ambos apasionados por la estética de los cómics y dibujos animados japoneses. Al acabar el trabajo en la clase, nos entregaron los dos dibujos anteriores y que nadie diría que son de dos hermanos que tienen solo cinco años.

De todos modos, siguiendo los postulados de las inteligencias múltiples, de las que nos habla el psicólogo estadounidense Howard Gardner, hemos de entender que hay niños y niñas con grandes capacidades innatas en la denominada inteligencia visual y que destacan en sus trabajos de dibujo por encima de sus compañeros de clase. Es lo que acontece con Samuel y Saúl.

Por otro lado, y puesto que llevo bastantes años investigando dentro de este campo, quiero decir que me he encontrado con casos sorprendentes de grandes dotes creativas dentro del dibujo y en edades que se corresponden a Educación Infantil. Sin embargo, esas dotes creativas, si no se les presta la debida atención, pueden bloquearse o frustrarse cuando entran en Primaria, puesto que, por desgracia, en nuestro país no se le da la importancia que tienen, y no digamos las referidas a la Educación Plástica, que está relegada de una manera escandalosa.





Hemos hablado de hermanas y de hermanos mellizos. Sin embargo, como todos sabemos, también pueden ser mellizos un niño y una niña; no así gemelos, que tienen que ser necesariamente ambos del mismo sexo.

Mellizos son, pues, Carlos y María, ambos de 7 años. Por deseo de sus padres se encontraban en distintas aulas cuando realizaron los dibujos que hemos mostrado. Y es que la vivacidad y complicidad de ambos en los juegos era tal que se buscaban el uno al otro

A la hora de representar la familia, el primero se decide por dibujar la nueva situación familiar, dado que su padre anteriormente estuvo casado con otra pareja, por lo que tiene hijos procedentes de su anterior matrimonio.

En cambio, María, su hermana melliza, opta no solo por dibujar a su familia biológica, sino también a sus hermanos (en vez de hermanastros) tal como ella lo indica en los nombres que va poniendo a cada uno de ellos, lo que es expresión de la aceptación que tiene tanto de su nueva familia como de los miembros que nacieron de la pareja anterior de su padre.

Son, pues, dos visiones un tanto diferenciadas, en función de los aspectos emocionales que cada uno haya desarrollado de la realidad familiar que ellos ya conocen.

AURELIANO SÁINZ

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