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10/6/18

  • 10.6.18
La recuperación ambiental de la Laguna Jarata está más cerca. Así lo confirmó el delegado territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Francisco de Paula Algar, durante la última reunión del Patronato de las Zonas Húmedas del Sur de Córdoba, celebrada el viernes en el Edificio El Lagar de Aguilar de la Frontera.



El responsable de Medio Ambiente confirmó que “se está ultimando la contratación para la redacción de un proyecto que abarca, por un lado, el de restauración ambiental de la Laguna de Jarata mediante licitación con empresas especializadas en la materia, ubicada en el descansadero de Jarata en el término municipal de Montilla, y por otro, el de la conexión ecológica de varias lagunas de campiña mediante la red de vías pecuarias de Lucena”.

Con una extensión total de unas 13,4 hectáreas, el terreno sobre el que se asienta la Laguna Jarata está formado por materiales impermeables pertenecientes al Triásico, muy similares a los de las diferentes lagunas del Sur de la provincia de Córdoba.

La presencia de sal en el suelo y su tendencia a encharcarse en época de lluvias favorecen la proliferación de tarajes, un arbusto perteneciente a la familia Tamaricaceae que se encuentra en el Mediterráneo occidental, aunque también son frecuentes los carrizos. No obstante, la especie más extendida en la llanura inundable es de carácter nitrófilo y halófilo. Esta vegetación era utilizada por diferentes aves para anidar, entre las que destacaban cigüeñas, ánades, avefrías, fochas, pollas de agua y limícolas o zancudas. También eran frecuentes los anfibios como sapos y ranas.

Las primeras referencias históricas documentadas sobre la Laguna de Jarata se remontan a 1528, tal y como constan en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Montilla, que aluden a la costumbre de repartir entre los dueños de ganado lanar los aguaderos del término municipal para que en ellos pudieran abrevarse los rebaños.

Varios documentos que se conservan en el Archivo Histórico Local también constatan que en la segunda mitad del siglo XX el paraje de Jarata se transformaba en una laguna, fundamentalmente durante los inviernos más lluviosos. Sin embargo, las captaciones de agua para las labores agrícolas provocaron la desecación de la zona.

Con todo, en el año 1996, uno de los más lluviosos del último siglo, el paraje de Jarata se volvió a encharcar, lo que llevó al Ayuntamiento de Montilla a plantearse la posibilidad de recuperar la laguna. Por ello, en mayo de 1997, el Consistorio solicitó una subvención para actividades de voluntariado ambiental, consistentes en la plantación de vegetación hidrófila en su entorno.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN

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